Declaración de renta de la sucesión ilíquida
Cuando una persona fallece, la sucesión de sus bienes debe seguir declarando hasta que se liquide — cómo funciona
Con el fallecimiento, cesa la capacidad jurídica del difunto. Sus bienes pasan al patrimonio de la sucesión ilíquida.
Mientras esté ilíquida, la sucesión debe declarar renta como si fuera una persona natural, usando el NIT del causante o uno asignado.
La sucesión se liquida por proceso judicial o notarial. Solo cuando los bienes quedan formalmente a nombre de los herederos termina la obligación.
El albacea, el administrador de la sucesión o el heredero designado. Debe actuar como representante legal de la sucesión ante la DIAN.
Los ingresos generados por los bienes de la sucesión (arriendos, rendimientos, dividendos) y el patrimonio de los bienes heredados.
Hasta el año en que se liquida la sucesión. Ese año se declara la fracción de período hasta la fecha de liquidación.
Una vez liquidada la sucesión, cada heredero incorpora los bienes recibidos en su propio patrimonio y declara los ingresos desde ese momento.
- Asumir que con la muerte cesa la obligación de declarar — la sucesión ilíquida debe seguir declarando.
- No actualizar el RUT del causante para reflejar la sucesión ilíquida como responsable.
- Los herederos declaran los bienes antes de que la sucesión esté liquidada — eso genera inconsistencias.
- No declarar los ingresos generados por la masa sucesoral durante el proceso (arriendos, intereses).
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